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dissabte, 26 d’octubre del 2013

¿Y si el estrés no fuera tan negativo?. Pilar Jericó. El País.

¿Tiene estrés en su trabajo? Tranquilo/a. Pertenece al 10 por ciento de la población adulta mundial que sufre este problema, según la Organización Internacional del Trabajo (OIT). La cifra se eleva considerablemente en los países industrializados. Se calcula que en Estados Unidos el 43 por ciento de los profesionales sufren sus efectos y que un millón de trabajadores se ausentan diariamente del trabajo por este problema, según la American Institute of Stress. Parece que será la enfermedad estrella del siglo XXI. Sin embargo, los científicos que disfrutan tanto cuestionando lo establecido se preguntan: ¿Y si en sí mismo no fuera tan negativo? ¿y si lo que importa es la percepción que tenemos del mismo? Dicho y hecho. A continuación, presentamos dos estudios que aportan nuevos datos a algunas de nuestras tradicionales creencias.
Keely McGonial, especialista en Psicología de la Salud y profesora en la Universidad de Stanford, ha estudiado este tema y ha llegado a una conclusión importante: la percepción positiva del estrés nos protege de los efectos negativos del mismo. La idea inicial del estudio era vincular el estrés y la mortandad. Para ello, hizo un seguimiento de 30.000 adultos estadounidenses a lo largo de ocho años. Al comienzo del análisis preguntó a los participantes cuánto estrés habían experimentado a lo largo del último año y si creían que este era malo para su salud. Tras esta pregunta, utilizaron los datos públicos para analizar la mortandad del grupo y estudiaron la asociación entre mortandad y estrés. Por supuesto, los resultados volvieron a arrojar la misma conclusión: las personas que habían experimentado mucho estrés en los últimos doce meses tenían más probabilidades de morir de aquellos que lo habían sufrido, pero (y he aquí el punto revelador) esa relación se daba únicamente en aquellas personas que creían que el estrés era malo para su salud. Por el contrario, aquellos que vivían mucho estrés pero no lo entendían como algo negativo, no solo no tenían menos probabilidades de morir sino que además, registraban menos riesgo de mortandad de todo el estudio. No está mal. Así pues, la percepción que tengamos del estrés pueden determinar el efecto de tenga en nosotros. Y si profundizamos en este hallazgo, encontramos otra conclusión interesante. En la medida que seamos capaces de variar nuestro modo de entender el estrés, podremos protegernos de sus efectos negativos en la salud. Una vez más, el poder de la mente no deja de sorprendernos.
Investigadores de Harvard University fueron más allá y se hicieron la siguiente pregunta: ¿Y si el cambio en nuestra percepción supusiera un cambio en la reacción física de nuestro cuerpo? En este caso se formó a los participantes en los efectos positivos del estrés antes de ser sometidos a una prueba de estrés social. Se les explicó en qué consistía, su utilidad para afrontar determinadas situaciones, cómo la aceleración de los latidos del corazón nos prepara para la acción y cómo la respiración acelerada aumenta la cantidad de oxígeno que llega a nuestro cerebro. Pues bien, después de aquella formación y de la prueba de estrés social se comprobó que los participantes que habían sido instruidos previamente mostraron menos respuestas físicas de ansiedad y más confianza en ellos mismos. ¿Qué había ocurrido? Que la formación ayuda a tener una percepción más positiva del estrés, lo que nos protege incluso de sus efectos.
En definitiva, puestos a escoger, nadie querría estrés en sus vidas pero si lo estamos viviendo, además de las técnicas que podamos hacer para reducirlo, tendríamos que añadir una más: la percepción que tengamos del mismo. Como se ha comprobado, en la medida que tengamos una visión más amable, estaremos más protegidos de sus efectos.

Fórmula:
El estrés no es positivo para la salud pero podemos modificar sus efectos en la medida que cambiemos la percepción del mismo.

Recetas:
La percepción que tenemos sobre los acontecimientos define en gran medida cómo estos nos afectan. Así pues, ¿qué significa el estrés para ti? ¿Qué percepción tienes del mismo?
El estrés tiene un lado amable en la medida que nos protege. Cuando más conozcamos la parte beneficiosa del mismo, más podremos amortiguarlo. Por ello, ¿cuánto conoces de sus efectos? 
Y, por supuesto, como es obvio, en la medida que podamos reducirlo en nuestro día a día más calidad de vida tendremos, para ello una gestión adecuada de la agenda personal es un primer paso para evitar un estrés innecesario.


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