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dilluns, 29 de desembre del 2014

Javier Urra: "¿Qué pondrían de ti en tu epitafio? Piénsalo". La Vanguardia.

Javier Urra, nacido en 1957 en Estella (Navarra), es conocido por ser el primer defensor del Menor en España. En su currículo también figura una experiencia de más de tres décadas como psicólogo forense en la Fiscalía del Tribunal Superior de Justicia y Juzgados de Menores en Madrid. Su sabiduría en estos ámbitos le ha llevado a dar clases de Ética y Deontología en la Facultad de Psicología de la Universidad Complutense de Madrid, además de escribir numerosa bibliografía sobre estas materias. Asegura que “los sentimientos son un material inflamable”. Su preocupación por alcanzar la estabilidad emocional le ha llevado a escribir Mapa sentimental (Aguilar), un manual donde explica las claves para conducirnos en la incertidumbre, aceptar la frustración y controlar los impulsos.

- ¿Qué mensaje quiere transmitir con su último trabajo?
- El ser humano es capaz de pensar porque tiene emociones que le llegan de fuera y le hacen dar una respuesta muchas veces más bien instintiva o física y, sin embargo, hay un proceso ulterior, cognitivo, que es más rico y que podemos elaborar, que son los sentimientos.

- ¿Por qué es importante controlar los sentimientos?
- Para no levantar nunca la mano a nuestra pareja, para no decir que tienes un trastorno mental transitorio, para dominar la ira y la cólera, y creo que a veces los sentimientos se escapan porque tienen su propia libertad, pero en el fondo la vida hay que llevarla en los propios brazos.

- ¿En qué se diferencian sentimientos y emociones?
- Los sentimientos son menos instintivos, más elaborados, menos de la amígdala cerebral, más del aspecto prefrontal, la capacidad de empatía, de compasión.

- Y a veces mezclamos las dos cosas.
- Por eso el ser humano es capaz de tener mucho miedo y mostrarse muy valiente; de insultar o ser agresivo o decirlo finamente con una ironía; de hacer una poesía o componer música siendo sordo; eso sólo se transmite desde el sentimiento (…) Somos grandes simios, pero vamos un punto más allá que el puramente animal, aunque también lo somos y por eso tenemos ese problema de posesión y territorialidad. Y en ese cabalgar, de un equilibrio inestable, allí está el ser humano.

- ¿Somos contradictorios por naturaleza?
- Yo creo que sí. El ser humano nace y lo primero que se pregunta es por qué ha nacido, por qué en esta familia, preguntas que no se hacen otros animales. Cabalga el resto de su vida sabiendo que va a morir, lo que le genera una angustia vital. A partir de ahí busca la felicidad y encuentra escapes y atajos, como son las drogas.

- ¿En qué otras cosas somos contradictorios?
- Por ejemplo, el ser humano es capaz de tener relaciones sexuales y entrarle una melancolía triste; es capaz de esperar nueve meses a dar a luz y generar una depresión posparto; la gente está todo el día esperando que llegue el fin de semana y el domingo está aburrida. Por tanto, el ser humano es complejo, simple, sencillo, pero con dificultades para conocerse, para entenderse con los demás y, sin embargo, absolutamente dependiente de los demás.

- ¿La soledad es lo peor que nos puede suceder?
- Quizá lo más peligroso para el ser humano sería quedarse solo. Nadie querría sobrevivir a una tragedia mundial solo, preferiría morir. Sin embargo, vivimos en una sociedad en que mucha gente mayor está sola. Por eso los medios de comunicación se critican mucho pero una televisión siempre acompaña.

- Esto le sucede a mucha gente, que pone la televisión aunque no la vea.
- La gente necesita sentirse acompañada. La mayoría de la gente no podría dormir a las cuatro de la tarde sin un televisor encendido. Esa soledad es terrible. Igual que la de los jóvenes que no escuchan su soledad.

- ¿Por qué es importante escucharla?
- Es la que te permite preguntarte qué has hecho en la vida, en qué has fracasado, cuál es tu proyecto, por qué estás desnortado, qué te gusta y qué te propones hacer. La soledad es la que te permitiría escribir en una hoja en blanco tu epitafio, ¿qué pondrían de ti? Piénsalo. Y una vez que te contestes, plantéate si merece la pena y si se ajusta a lo que querrías que pusieran. Si es así, sigue igual; pero si no es así, es el momento de cambiar.

- ¿Llegamos algún día a conocernos a nosotros mismos?
- Yo creo que no, entre otras cosas, porque intentamos dar una imagen distinta a cómo somos, pero, ¿cómo somos? ¿Nos gustaría conocernos? ¿Por qué hay que conocerse al cien por cien? ¿Soy el que soy en el rol de padre o en el de señor entrevistado? No lo sé, posiblemente sea las dos cosas. Hacerse estas preguntas es muy insondable y sobre todo muy preocupante y poco práctico. Hay que conocerse a sí mismo, pero no estar en un psicoanálisis constante, hay que pasar a la acción.

- Tampoco podemos caer bien a todo el mundo.
- Eso seguro, pero sobre todo porque uno tiene que ayudar a los demás. O sea, la forma de ayudarse a uno mismo son los demás, proyectarse en ellos, poder hacer cosas, lo que hace que te sientas útil. La circunscripción al uno mismo, al yo, es muy peligrosa, muy dañina, nihilista, hedonista. Lo importante son los otros, el transmitir, comunicar, el ser humano es sociable y creo que para ser feliz hay que hablar mucho.

- ¿Hay que explicarlo todo?
- No. Esta es una sociedad donde la gente está perdiendo mucha intimidad, lo transmite y lo graba todo. No nos debemos de desnudar con tanta facilidad en lo profundo; la gente tiene cierta tendencia a perder la reputación, no le importa hacer el ridículo, pero tiene que saber dónde está su limitación y ser coherente con ello, no dejarse llevar por el impulso.

- ¿El altruismo es lo que más nos reconforta?
- Sin duda. Eso quiere decir que el hombre y la mujer son en gran medida sentimiento, y que en el fondo reaccionamos más por sentimientos que por pensamientos.

- ¿Por qué el fracaso es importante?
- Porque hay que aceptarlo, no pasa nada, caes y te levantas. En la vida vas a fracasar en muchas cosas. Lo cuento porque lo he vivido. Soy consciente de que hay muchas situaciones que son azarosas, que se nos escapan y que hay que asumirlas.

- ¿Cómo controlar nuestras frustraciones?
- Eso es esencial porque el ser humano se frustra en casi todo: querría, alcanzaría, le gustaría… Hay mucha gente que pone el nivel muy alto y está todo el día frustrado porque no llega. En cambio, hay gente que teniendo una vida muy sencilla no se frustra, es muy feliz con lo que tiene y aspira a vivir, como decía Saramago.

- ¿Qué otras cosas causan frustración?
- Por ejemplo, querer cambiar a tu pareja, que es una cosa que pasa a menudo. Tu pareja no va a cambiar en casi nada, simplemente envejecerá.

- ¿Hasta qué punto es importante controlar nuestro lenguaje interior?
- Escuchando, leyendo, aprendiendo riqueza expresiva, el gusto por la palabra, la idea poliédrica, la polifonía y los matices. Tenemos que utilizar la palabra, los medios y los sentimientos.

-¿Mujeres y hombres piensan distinto?
- Más que pensar distinto, elaboran de distinta manera los sentimientos. El varón es mucho más agresivo y es por eso que hay un número mayor de hombres que de mujeres en las cárceles.

- ¿Por qué?
- Porque es más orgulloso, nihilista y narcisista, y la mujer no lo es tanto porque da a luz. Por ejemplo, cuando una mujer está con un bebé y se produce un incendio, el bebé jamás se quema; si muere, es porque inhala humo. El amor de una madre es incalculable. ¿Eso quiere decir que la mayoría de hombres no daríamos la vida por un hijo? Sí, la daríamos. Hombres y mujeres somos parejos.

- ¿El sentimiento más destructivo?
- El odio.

- ¿y el más constructivo?
- El amor.

- ¿Cuál es la esencia de la persona?
- El otro.

- ¿Cuál es el problema de nuestra sociedad?
- El egoísmo y la incomprensión hacia el otro.

- ¿Es bueno olvidar?
- Sin duda, algunas cosas. Es bueno olvidar lo negativo, no es bueno olvidar la gratitud.




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